La estructura de los cambios en las sociedades humanas

  1. Díaz Miguel, Pedro
Dirigida por:
  1. María Rosario Sánchez Morales Directora

Universidad de defensa: UNED. Universidad Nacional de Educación a Distancia

Fecha de defensa: 17 de noviembre de 2016

Tribunal:
  1. José Félix Tezanos Tortajada Presidente/a
  2. Adolfo Castilla Garrido Secretario/a
  3. Emilio Muñoz Ruiz Vocal

Tipo: Tesis

Resumen

El hombre, como ser social que es, se ha dotado a lo largo de su historia de diversos tipos de sociedades en las que vivir, pues se entiende que el individuo humano sólo lo es plenamente cuando se encuentra inmerso en un determinado sistema social. Señalamos expresamente que las estructuras sociales generadas por el hombre han variado tanto en el tiempo como en el espacio. Mientras, el individuo humano se ha mantenido biológicamente muy semejante. Por lo tanto, las causas de los cambios deben buscarse en las transformaciones acaecidas en las estructuras sociales generadas. Para llevar a cabo la investigación, se determina que existe una realidad en la que se desarrollan las sociedades humanas y que los cambios que en ellas han acontecido pueden ser analizados científicamente. Para tener un marco teórico y analítico al trabajo, hemos planteado al enfoque, siguiendo las pautas marcadas en la llamada Gran Historia, de la Gran Sociología, entendiendo por ello el estudio de períodos sociohistóricos dilatados en el tiempo y que a su vez abarcan a colectivos humanos sumamente amplios. Encontramos que existen dos perspectivas básicas a la hora de analizar los cambios sociales. La que denominamos culturalista apoya sus análisis en lo determinante de los sistemas sociales a la hora de estipular las formas de vida y comportamiento. La que llamamos biologista centra las causas esenciales de dichas formas de vida y comportamiento en el particular acerbo biológico del individuo. Como principal hipótesis de partida, se plantea la existencia de un Determinismo Sistémico Social que marca la vida y el comportamiento de Homo sapiens y el Determinismo Sistémico Social como hipótesis de análisis. De la imbricación y retroalimentación de ambos, surgen las siglas DESS, método analítico y conceptual que hemos desarrollado a lo largo de la tesis. A la hora de analizar los cambios acontecidos en la sociedades humanas a lo largo de su historia, se entiende que existen una serie de factores esenciales que poseen una carga explica manifiesta. Para el DESS, se trata de la energía, la tecnología, la ciencia y la interrelación de todas ellas con el medio natural y las estructuras generadas. La energía es inevitable para que todo sistema dinámico pueda funcionar, la tecnología es una característica que determina al Homo sapiens y la ciencia ha venido a perfeccionar el uso de la energía y la eficiencia de la tecnología. Se ha comprobado que según han ido variando los sistemas sociales, lo han hecho a la par las formas de vida y de comportamiento de los individuos que los componen. El estudio de las diversas Fases Sistémicas de la Historia Humana ha venido a corroborar el determinismo de los sistemas sociales a la hora de establecer los modos de vida y las formas de comportamiento de los individuos. En la Fase Sistémica I se recogen las primeras sociedades humanas, las nómadas oportunistas, de escaso nivel técnico y estructura social simple. La Fase Sistémica II abarca el periodo agropecuario de nuestra historia, siendo la domesticación de plantas y animales el hecho principal, lo que hizo surgir nuevas estructuras sociales y nuevas formas de vida. La Fase Sistémica III recoge la etapa industrial, de corta duración pero de cambios radicales en población, producción, consumo y formas de vida. La Fase Sistémica IV, la avanzada tecnológicamente, es la más reciente y en ella vemos consolidar las tecnologías de la información, de la microelectrónica y la biogenética, junto con una creciente globalización. Hemos querido aplicar el DESS como método analítico y conceptual a diversos aspectos de las sociedades actuales, como es el aumento poblacional en los últimos siglos, con el que se demuestra que son los sistemas sociales los que determinan el comportamiento de los individuos humanos y no su particular herencia biológica.